El cuadragésimo aniversario del grupo Prensa Ibérica me permite rememorar un sinfín de recuerdos vinculados al piragüismo, que tanto debe de agradecer la labor informativa desarrollada por La Opinión de Zamora, diario que de manera constante ha ofrecido un seguimiento informativo cuidado, atento a la noticia y con mimo, sin ser ajeno a esa crítica que, en ocasiones, cuesta admitir pero fortalece siempre cuando es constructiva.

La Opinión de Zamora acude desde hace cerca de tres décadas a su compromiso diario con los lectores incluyendo con asiduidad en sus páginas las noticias que hacen trascender la actividad y los éxitos del piragüismo. Con este deporte tomé contacto en el año 1977, en el Club Náutico de Zamora, en compañía de mi hermano José Andrés. Para acceder al club había que pasar en barca o en piragua; junto a él lo hice en K2 e iba con ropa de calle. Justo enfrente del embarcadero del equipo hay una isla, denominada de la OJE, donde también se debió de practicar piragüismo, aunque yo no lo vi. Los palistas de los clubes Canoe Duero, Escuela Zamorana y Fluvial de Villaralbo también son asiduos practicantes en aguas del río Duero.

En esos primeros años de mi práctica, el piragüismo local ya tenía su importancia, con un único piragüista de la provincia seleccionado por el equipo español en la modalidad de canoa: Cándido Martín Fernando.

A finales de los 70 comenzó a fraguarse un gran momento para el piragüismo zamorano

Entre los años 1979 y 1983 la actividad nacional, con la celebración del Descenso del Río Duero y la Regata de Sanabria, nos permitía participar junto a piragüistas que ya destacaban a nivel nacional y que perteneciendo a los clubes locales, ya tenían presencia en competiciones de maratón, en las que me inicié en pruebas internacionales en 1980 en la Copa de Europa Tour Gudena, para continuar después en 1981 en la Copa de Europa de Ámsterdam (Holanda), en 1982 en la Copa de Europa en Londres y la Copa de Europa en Luxemburgo. En 1983 acudimos a la Copa de Europa en Berlín, la Copa de Europa de Valladolid y la Copa de Europa en Copenhague (Dinamarca).

Con Emilio Merchán (izquierda) y Diego Cosgaya, ambos con la medalla de Campeones del Mundo. | R. F. E. P.

El incomparable potencial del olimpismo entró con fuerza en mi vida en 1984 cuando, siendo palista del Club Amigos del Remo, acudí a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84 como integrante del K4 español que obtuvo el sexto puesto.

Al regresar del Mundial de Montreal en 1986, vistas las dificultades que había para practicar, inicie la construcción en la zona de la Ciudad Deportiva, de un embarcadero en el río Duero, empuñando pico y pala. Cómo me alegra comprobar ahora, tantos años después, ver aquella información recogida en el diario Marca. Aquellas obras, que terminó el Ayuntamiento, supusieron el primer acceso digno para el embarque con las piraguas. Los clubes siguieron incrementándose y la nómina de entidades en la provincia ya la conformaban Piragüismo Zamora, Amigos del Remo, Club Quebrantahuesos, Club Náutico, Fluvial de Villaralbo, Cinco Pilares, comenzando a destacar los palistas Ricardo Rodríguez, Carmen Picazo y Rosario Luis.
Comenzaba a fraguarse entonces un gran momento para el piragüismo zamorano, que obtuvo frutos en el año 1987 cuando Alberto Sánchez Jiménez y Gregorio Vicente Hernández lograron la medalla de bronce en el K2 500 metros en el Mundial júnior, y posteriormente participaron en categoría sénior.

En el año 1988 competimos los tres en los Juegos Olímpicos de Seúl y en Barcelona 92 aumentó la presencia de palistas zamoranos, uniéndose Belén Sánchez Jiménez, Óscar García Pozo y Francisco Cabezas Herrero, a los que habíamos acudido a la anterior cita olímpica: Alberto Sánchez Jiménez, Gregorio Vicente Hernández y yo mismo.

En 1991, junto a Juan Manuel Sánchez de Castro, tuve la suerte de contribuir al éxito del piragüismo zamorano al proclamarnos campeones del mundo de K2 500 metros y subcampeones en 1.000 metros. Doce meses después, en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 nos quedamos muy cerca de lograr la medalla al ser cuartos en K2 500, y en el año 1993 volvimos a subir al podio, medalla de bronce en K2 500 metros, en el Campeonato del Mundo.

La fuerza del piragüismo zamorano se dejaba notar en todo tipo de competiciones, como en el Descenso Internacional del Sella con el triunfo de José Luis Román Mangas y José Toribio.
Era ya imparable el asentamiento del deporte de la piragua en nuestro territorio, y así en 1996 en los Juegos de Atlanta la participación me puso de nuevo en el equipo nacional junto a Gregorio Vicente Hernández, Belén Sánchez Jiménez y Emilio Merchán Alonso, como José Andrés Román Mangas como técnico.

El acondicionamiento de las márgenes del río Duero, entre los años 1997-1999 dentro del proyecto que la Confederación Hidrográfica del Duero y el Ayuntamiento de Zamora llevaron a cabo, permitió mejorar las condiciones de navegación, con el dragado, adecuación de las márgenes y embarque, situando embarcaderos para la práctica del piragüismo, olvidándonos del embarque en piedras de la ribera y troncos semihundidos.

Carlos Garrote, otro zamorano campeón del mundo este mismo año.| EFE

En el año 1997 se impulsa la construcción del Centro Municipal de Piragüismo, cuyo proyecto presenté en el Consejo Superior de Deportes acompañado de Gregorio Vicente y Belén Sánchez, siendo secretario Pedro Antonio Martín Marín. La cofinanciación corrió a cargo de la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Zamora como promotor. Merece la pena mencionar la anécdota sobre las urgencias marcadas, porque una vez iniciada la posible concesión de la financiación del CSD, éste solicitó la memoria del proyecto y titularidad del terreno. Como el proyecto se había realizado sobre unos terrenos que el Ayuntamiento tenía pensado adquirir pero que no eran aún de su propiedad, hubo que cambiar la memoria en 10 días para optar a la financiación. Finalmente los terrenos se adquirieron y se destinaron a la ampliación del aparcamiento, junto al río Duero y a la Ciudad Deportiva.

Mis lazos con el olimpismo se estrecharon desde una nueva posición en los Juegos de Sydney en el año 2000, a los que acudí como técnico con una participación zamorana integrada por Belén Sánchez Jiménez, y Emilio Merchán Alonso. Llegaría después el paso a la esfera de dirigente, en la que como presidente de la Federación Española de Piragüismo tuve la fortuna de formar parte del equipo español participante en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y de Río 2016, con magníficos resultados de nuestra selección en ambos, destacando las cuatro medallas obtenidas en la cita carioca. Ahora encaramos Tokio 2020 cargados de responsabilidad y pletóricos de ilusión.

Las competiciones más relevantes celebradas en Zamora y provincia, de acuerdo a los escenarios que las acogen son, con carácter anual a lo largo de los últimos 56 años, la Regata Internacional de Sanabria, patrocinada por la Diputación de Zamora y con menos ediciones anualmente se celebra el Descenso Iberico del río Duero.

Esta ciudad también acogió la Copas del Mundo en 2001, el Campeonato del Mundo de Maratón en 2002 y 2006, las tres sobre un circuito en el río Duero comprendido entre las Aceñas de la Pinilla y la presa de Villaralbo.

En la actualidad, el piragüismo zamorano cuenta con el Club Fresno de la Ribera, Cinco Pilares de Toro, Fluvial de Villaralbo, Agrupación de Zamora, Club Canoa Kayak, Club Duero, Club Ciudad de Zamora y Club Durius, que reúnen a gran número de deportistas, que disfrutan de muy buenas condiciones para la práctica de este deporte, tanto en el agua como en las instalaciones de tierra.
En el repaso al histórico de los últimos 40 años emergen por derecho propio los nombres de otros deportistas destacados por sus triunfos, como Eva Barrios y Laura Pedruelo.

En esa mirada al pasado no puede faltar, casi recién llegado a la presidencia de la RFEP, el título de campeón del mundo conseguido por Emilio Merchán en K2 1.000 en 2009, junto al palentino Diego Cosgaya. Este verano, nueve años después, otro palista de nuestra tierra, Carlos Garrote, vuelve a copar el primer puesto en un Campeonato del Mundo al vencer en K1 200 metros.
No hay que olvidar que hay mucho por hacer, esto supone trabajo , dedicación y ilusión , hasta donde hemos llegado, no es fruto de la coincidencia, se debe a dirigentes como los que tuvimos en tiempos pasados, Dionisio Alba, Vitín, Teódulo Leal, José A. Roman, Mercedes y Asun Muñoz, Santos Vinuesa y alguno otro también histórico.
Desde Zamora, palada a palada como deportista, entrenador o dirigente.