| Pasaporte por amor a la tierra |
| domingo, 11 de abril de 2010 | ||||||||||||||||||
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Néstor Seijas, junto a su mujer en la foto, nieto de una sayaguesa, consigue la nacionalidad española Ana María CaveroNacieron en Argentina pero confiesan que desde siempre sintieron un profundo cariño por España y, muy especialmente, por Zamora. Ese sentimiento es el que animó a Mirta Noemí García, residente en Mar del Plata y a Néstor Oscar Seijas Martín, de Buenos Aires, a obtener la nacionalidad española. Ciudadanía de las raíces Mirta Noemí García cuenta que es inmensa la emoción que siente al haber concretado el gran deseo de lograr «la ciudadanía de mis raíces» pues para ella poder contar con un pasaporte español significa «honrar la memoria de mis abuelos» que dejaron el pueblo de Villaescusa, en Fuentesaúco, para emprender una nueva vida en otro Continente. «Mi abuelo, Remigio García Martín, cruzó el mar en 1916, llegó a Buenos Aires, se empleó en una fonda y en cuanto juntó un poco de dinero mandó llamar a su prometida, Esperanza Brena, mi abuela. Se casaron en la ciudad de Balcarce, donde el abuelo pudo arrendar unas tierras para trabajarlas y, como era costumbre por aquella época, enviaron su certificado de matrimonio, para que sea leído un domingo en la capilla del pueblo y así familiares y amigos supieran que estaban cristianamente casados». Los García Brena tuvieron dos hijos, Manuel y Martín, éste último padre de Noemí. La vida en Argentina les fue favorable pero el amor que sentían por Zamora los animó a regresar. «En 1936, tras vender su patrimonio, decidieron regresar a Villaescusa pero Dios quiso que, después de unos nueve meses de estancia tuvieran que volver a Argentina para salvar a sus hijos de ir al frente de la Guerra Civil. Fue un duro golpe para ellos, tuvieron que empezar nuevamente desde cero pero con trabajo y esfuerzo consiguieron nuevamente salir adelante». Es tan fuerte el legado de amor hacia Zamora que Noemí recibió que, tras la temprana muerte de sus abuelos y sus padres, decidió poner todos los medios que tenía a su alcance para encontrar a la familia que se quedó en Fuentesaúco. “No fue una tarea fácil pero lo conseguí. Fue una alegría enorme más aún al saber que ellos también nos buscaban. Actualmente mantenemos un contacto muy estrecho, los fines de semana hablamos, a través del teléfono y de Internet, y sentir su cariño me da una alegría enorme». No cabe duda que aunque nunca ha pisado suelo zamorano, la vida de Noemí García está muy vinculada a esta tierra, y es eso precisamente lo que le ha permitido poder optar a la nacionalidad española. «Para mí era una necesidad hacerlo. El deseo de pertenecer a lo que abuelos y padres me legaron con tanto amor y pasión es muy fuerte. El amor a Zamora, a mis raíces, es un sentimiento que siempre llevé en el corazón. Ahora espero poder cumplir mi sueño de ir a conocer Zamora, de encontrarme con mi familia que vive allí, de conocer el lugar y la casa donde nació mi abuela que, según me cuentan, sigue existiendo en Villaescusa. Espero poder hacerlo pronto», afirma emocionada. En honor de los abuelos La historia familiar de Néstor Oscar Seijas Martín está profundamente ligada a Almeida de Sayago. Desde ese pueblo partieron sus abuelos, Isidro Martín Álvarez y Teresa Nicolás de la Iglesia rumbo a Cuba, en 1916. «En ese país vivieron hasta 1921 cuando deciden volver a Zamora. Fue entonces cuando nació mi madre, Martina Martín pero, tres años después, mis abuelos deciden volver a emigrar, ésta vez hacia Argentina, donde residían cuatro hermanos de mi abuela». La familia, conformada por los padres y los tres hijos de la pareja, ya que además de Martina tuvieron a Rosa y José, que habían nacido en Cuba, se estableció en Buenos Aires, en el barrio de Villa del Parque. «Mi abuelo tuvo varias ocupaciones. Trabajó como dependiente y también de obrero de la construcción del primer metro de Buenos Aires hasta que pudo abrir su propio negocio, una charcutería. Más adelante tuvo también un reparto de queroseno. Lamentablemente falleció muy joven, el 3 de agosto de 1947, seis después de que naciera yo. Mi abuelo había fallecido también un año antes», cuenta Néstor. El creció oyendo hablar de Zamora y aprendió a quererla desde que era un crío. Por ello, en cuanto la Ley permitió que la ciudadanía española pudiera conseguirse a través de la madre, no dudo en solicitarla. «La quise tener por amor a mis abuelos zamoranos, pero también a mis abuelos paternos ya que uno era de Galicia y el otro de Asturias. Pero además porque mis padres me inculcaron un gran cariño por España. Crecí con los valores culturales de España, con sus costumbres y por todo ello siempre me sentí identificado con ese país aunque siempre amando a mi querida Argentina», sostiene. Su amor por la provincia lo animó a venir a visitar el pueblo de sus antepasados y cumplir así uno de sus grandes anhelos. «Tuve la inmensa suerte de conocer Zamora y, en especial, Almeida de Sayago, el pueblo de mis abuelos, lugar en el que nos trataron de maravillas a mi esposa y a mí, y a los que les envío el más cariñoso de los recuerdos».
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