| Recuerdos desde el país del frío |
| lunes, 22 de febrero de 2010 | ||||||||||||||||||
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Aunque vive en Finlandia, Conchi García no deja de sentirse «zamorana ante todo y sobre todo» y añora muy especialmente la Semana Santa Ana María CaveroFinlandia es, desde hace dos años, el hogar de Conchi García Martín una zamorana que, aunque dejó la capital hace 17 años, primero para estudiar y luego para trabajar, dice mantener intacto el cariño que siente por la tierra que la vio nacer y sus tradiciones. «Soy zamorana ante todo y sobre todo. Mis raíces son muy sólidas y no voy a desvincularme de Zamora por más lejos que esté o porque lleve mucho tiempo viviendo fuera», afirma. Antes de llegar a Helsinki, Conchi García hizo escala en diferentes ciudades. A los 17 años dejó la capital rumbo a Salamanca donde estudió Ingeniería Química después estuvo viviendo y trabajando en Oviedo, Miranda de Ebro, Barcelona y Sitges. También vivió en Atenas, Grecia y en Colonia, Alemania, hasta que finalmente el destino la condujo hasta Finlandia que es, al menos por el momento, su país de residencia. «A mi marido, Jaume, le ofrecieron un ascenso en la empresa donde trabaja y aunque yo en ese momento también tenía un buen empleo pusimos los pros y contras sobre la balanza y decidimos que lo mejor era que yo renunciara a mi trabajo y marcháramos los dos a Helsinki. En ese momento él estaba trabajando en Alemania y yo en España por lo que teníamos que viajar constantemente para poder pasar días juntos así que el mudarnos a Helsinki nos favorecía tanto en lo personal como en lo profesional porque pensamos que para mí no sería difícil encontrar trabajo y así ha sido». La pareja está muy contenta con la experiencia que está viviendo ya que les está permitiendo «conocer el mundo desde otra perspectiva». El cambio, sin embargo, no ha sido fácil. Acostumbrarse al frío, la falta de luz, a otro idioma y a una dieta totalmente diferente les ha costado a Conchi y su marido pero afirman que a día de hoy están totalmente acostumbrados a su nuevo entorno. «El que hayamos vivido en otros países antes de llegar aquí nos ha permitido adaptarnos más fácilmente. Tal vez lo que más echo en falta es no disponer de alimentos frescos. Hay que tener en cuenta que Finlandia sólo está comunicada por tierra con Rusia y que depende mucho de las conexiones por mar. Por eso utilizan muchos alimentos ahumados o conservados en sal y en su dieta hay muy pocas verduras o frutas frescas. Ir al supermercado es verdaderamente frustrante», cuenta Conchi. Sin embargo, esta zamorana se las ingenia para tener su despensa bien surtida con productos españoles y cada vez que puede prepara unas sopas de ajo o un arroz a la zamorana para no dejar de lado esos sabores que tanto la unen con sus raíces. Más que al frío, que dice tolerar bastante bien, Conchi García todavía no se acostumbra a no tener casi luz durante el invierno, amanece a las nueve y ya es oscuro a las cuatro de la tarde y a que, por el contrario, en junio nunca se haga de noche. «Lo de dormir lo llevamos fatal porque no hay persianas y además echamos de menos el calor ya que los días más cálidos aquí tienen la temperatura de un día de primavera en España». Aunque Conchi trató de aprender el idioma finalmente se percató de que «no es una necesidad en el día a día» porque todo el mundo habla inglés así que desistió en su idea de hablar el finlandés aunque dice que «chapurrea» un poco. «Cuando empecé a buscar trabajo caí en la cuenta de que te exigían conocer el idioma y por eso empecé a aprenderlo pero finalmente encontré trabajo en la Agencia Química Europea donde me basta con el inglés», sostiene. A pesar de estar acostumbrada a su nueva vida y de que prefiere «vivir el día a día y no estar pensando en lo que tenía antes o lo que podría tener» Conchi confiesa que la época en que más añora Zamora es durante la Semana Santa. «El año pasado no pude viajar y la pasé fatal. Este año espero no perdérmela». Ella cuenta que en su familia hay una fuerte tradición semanasantera y por eso el vínculo con esa fiesta es muy fuerte. «Tenemos una especial relación con la procesión del «Vía Crucis» y con la de «La Esperanza» pues mi bisabuelo, Manuel Gago, fue uno de sus cofundadores. Incluso mi abuelo Manuel García fue, acompañado por un tío, a recoger la imagen de «La Esperanza» a Madrid. Y mi abuela, Elena Gago, estuvo entre las mujeres encargadas de vestirla para su primera procesión». Obviamente, desde que era una niña Conchi García desfila en la procesión de «La Esperanza» y por ello faltar a esa cita por primera vez el año pasado le dolió mucho. «Sentí mucha nostalgia pero felizmente mi familia me envió una caja llena de cosas que me trajeran hasta aquí un poquito de la Semana Santa, como las aceitadas, las almendras garrapiñadas e incluso una pequeña imagen de un cofrade». Allá por donde ha ido Conchi García se ha encargado de dar a conocer los atractivos turísticos de Zamora, entre ellos la Semana Santa, y ahora que está en Finlandia continúa haciéndolo. «Primero tengo que explicarle a la gente dónde está ubicada Zamora y después les hablo de todo lo que ofrece, desde el románico, pasando por su naturaleza y claro, la Semana Santa». Cada vez que puede juntar algunos días Conchi no pierde la oportunidad de regresar a su tierra natal. De preferencia, y si el trabajo y sus otros compromisos se lo permiten, trata de que el viaje coincida con alguna fiesta como la de La Hiniesta o la del Cristo de Valderaduey:«Mi familia es muy zamorana y por ello para todos es importante mantener las tradiciones. Me han inculcado que no se deben dejar de lado las raíces y, sin duda, las mías están muy profundas».
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