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Alberto Parras busca recomponer el filial, pendiente de técnico, con jugadores Sub-23 que puedan respaldar al equipo de Aguirre
Carlos Toyos
Lesiones, sanciones, marchas. Muchos son los motivos por los que una plantilla corta puede no ofrecer las garantías suficientes para alcanzar su objetivo durante la temporada. Y es que, las campañas son más largas de lo que parece, como comprobó el Zamora durante la última liga. Por ello, Alberto Parras trabaja ya en la confección del Zamora B con la intención de poder crear un equipo repleto de jóvenes que pueda servir como respaldo al conjunto de Roberto Aguirre.
Una vez certificada la continuidad de Hugo, mientras se sigue en negociaciones con Manu Arias, el Zamora cuenta ya con un bloque básico al que se espera sumar más jugadores de la pasada plantilla. «Nos interesan todos», señalaba ayer Alberto Parras que añadió consciente de estar en el inicio del mercado estival: «Cerrar el equipo llevará un tiempo. Primero hay que esperar a saber con exactitud quién quiere continuar con nosotros y, después, evaluar que fichajes podemos realizar con nuestros medios».
La pretensión rojiblanca, una vez cuente con el núcleo del futuro equipo es reforzarse con «gente con experiencia en Segunda B, que complementen el bloque de jóvenes y canteranos», según comentó el director deportivo, cuya intención es intentar definir el equipo «antes del inicio de la pretemporada (16 de julio), aunque seguro que será complicado conseguirlo».
Quizá por ello, por ser principios de junio y por las dificultades económicas que no permitirán contar con un plantel muy amplio, la dirección deportiva está ahora mismo más centrada en la composición del conjunto filial, el Zamora B.
La intención es que en este equipo militen un alto número de jugadores Sub-23 que puedan dar el salto al primer equipo siempre que Aguirre lo considere necesario. Una estructura bastante diferente a la que el filial ha tenido en sus últimas campañas, por lo que Nacho Merino podría no continuar al frente de este grupo.
Parras, quien reconoce ahora mismo estar «valorando opciones», tratará de encontrar «el técnico que se ajuste mejor al perfil que se desea en este equipo», y aunque, según sus palabras, «Nacho Merino es uno de los candidatos» a ocupar el banquillo del Zamora B, «otros hombres de la casa podrían hacerse cargo de esta escuadra».
Entre la terna de aspirantes al banquillo filial destaca el nombre de Antonio Calvo Coria, que ha sido sustituido al frente del Juvenil Nacional por Sami y se encuentra sin equipo. Coria, además de ser técnico del Zamora, cuenta a su favor con experiencia en los banquillos de dicha categoría.
Por otra parte, la posible unión de fuerzas entre Zamora y GCE Villaralbo está pendiente de una reunión entre ambas partes la próxima semana. Una cita que podría ser clave, ya que los «azulones» quieren contar con algún jugador del filial rojiblanco y tiene hombres válidos para la Segunda División B.
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