
Una sobrina nieta del mozo de tren que falleció hace medio siglo en el accidente del puente Martín Gil recuerda el «dolor callado» que vivió toda la familia
José María Sadia
19 de octubre de 1964. El tren JX-3 procedente de Orense se dispone a atravesar el imponente viaducto de Los Cabriles a las seis y cuarenta y ocho minutos de la tarde. Pudo ser uno más de los viajes rutinarios de la línea, pero cuando el convoy pisó el inicio del puente, la carga de 142 kilos de material pirotécnico con destino a la capital saltó por los aires y precipitó al agua nueve de sus vagones. El accidente hubiera permanecido como una anécdota de no ser porque con el amasijo de hierros en que se convirtieron las unidades ferroviarias se precipitó al agua del río Esla el mozo de tren José Vicente Redondo, el vecino de San Lázaro que perdió la vida en el siniestro. Los restos férreos de aquella tragedia han emergido en el embalse con motivo de la sequía de las últimas semanas. Pudieron ser retirados como el resto de los vagones, pero esa suerte de escultura macabra ha visto la luz para recordar el cruel final de aquel zamorano de 58 años.
Al ver publicadas en este diario las impactantes fotografías de los restos del accidente, una sobrina nieta de José Vicente Redondo retrocedió casi cuarenta años de golpe. «¡Vaya muerte que ha tenido mi tío!», solía repetir la madre de María Dolores. Aquella sentencia impactó tanto a esta zamorano que no ha dejado de recordar el titular de aquel relato triste, que enmascara la «tragedia callada» que vivió toda la familia en una época sin medios, en una Zamora en la que «no había de nada».
Por entonces, aquel lejano 1964, María Dolores apenas tenía once años y se disponía a matricularse en el centro Claudio Moyano. Aquella extraña tarde invernal, la noticia llegó e impactó en la capital. «Vivía con mis padres en un pueblo cercano a Los Cabriles, pero ni siquiera recuerdo cómo nos enteramos», explica. Eran otros tiempos, sin duda. «Mis padres tuvieron que trasladarse en burro hasta la zona del siniestro para ver cómo había quedado el puente», añade María Dolores. Desde entonces, aquella frase, casi una oración. «¡Vaya muerte que ha tenido el tío, allí, en el agua!». Basta ponerse en el lugar de la familia para sentir un escalofrío.
La privilegiada memoria de María Dolores le juega, en este caso, una mala pasada. Porque «recuerdo la tragedia de Ribadelago, cómo no me iba a acordar a algo que nos afectó tan de cerca», explica. En efecto, cinco años antes del accidente de Los Cabriles, en 1959, la presa de Vega de Tera se partió en pedazos y una lengua mortal de agua arrasó un pueblo, Ribadelago, que aún no ha cerrado las heridas de aquel desastre nacional.
En las aguas del embalse del Esla, José Vicente Redondo perdió la vida aquel día. «Aunque ya tenía once años, guardo un vago recuerdo de mi tío abuelo», reconoce María Dolores, quien afirma que el mozo de tren «no aparece en las fotos de nuestro álbum familiar», en las que sí posa con sus padres con los apenas once años que tenía por la época del siniestro.

Una grúa retiró los restos días después, pero varios vagones permanecieron y han emergido con la sequía
Lo que sí se le viene a la mente a esta zamorana es el calvario que vivió la familia. «Quedaron en muy mala situación y ni siquiera recuerdo que Renfe indemnizara a mi tía y mis primos por aquello», señala. María Dolores tiene aún en la cabeza la casa que regentaban los tíos de su madre. «Estaba en el barrio de San Lázaro, detrás de la iglesia, aunque aquello ha cambiado bastante desde entonces», relata. Y es que han pasado ya casi cuatro décadas.
Poco trascendió del pesar de la familia de José Vicente. Eran otros tiempos, una época en la que cualquier accidente era vivido más como una deshonra que como una desgracia. Con los años, las décadas, los primos que vivieron aquello han perdido el contacto, aunque el relato de María Dolores ayuda a trasladarse a aquel tren, en octubre de 1964, a punto de cruzar Los Cabriles. Iba a ser un viaje más. pero la vida del mozo de tren saltó por los aires.
Actualizado (Domingo, 15 de Enero de 2012 12:27)




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Si quieren saber que pregunten a los hijos del fallecido.
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